viernes, 2 de julio de 2010

Pero el amor es más fuerte

Romance adolescente, un triángulo amoroso, momentos de decisión y mucha batalla entre vampiros buenos, vampiros malos y hombres lobo. De esto se trata “Eclipse”, la tercera entrega de la saga “Crepúsculo”, que llega hoy a las salas de todo el mundo con más pasión y madurez entre sus protagonistas -aunque sin una pizca de sexo-, lazos de amistad más estrechos, importantes luchas y acción: todo teñido de un tono más oscuro.
Basada en el fenómeno literario escrito por Stephanie Meyer, la saga de films “Crepúsculo” cuenta la historia de una joven de 17 años, Bella Swan, que se muda al pequeño pueblo de Forks, en Washington (Estados Unidos) para vivir con su padre. Allí se enamora de Edward Cullen, un compañero de clases pálido y misterioso que siempre parece querer alejarla. Pero nada puede detener la fuerza que los atrae, incluso cuando Edward le confiesa que él y su familia son vampiros. Para complicar las cosas, el mejor amigo de Bella, Jacob Black, es un hombre lobo, naturalmente diseñado para matar vampiros.
Dirigida por David Slade (“Hard Candy”, “30 Days of Night”), y protagonizada por Kristen Stewart, Robert Pattinson y Taylor Lautner, “Eclipse” está mucho más orientada hacia la acción y toca distintos vértices. Uno de ellos es la historia de amor entre los protagonistas (y si bien las malas lenguas dicen que ese amor es adentro y afuera de la pantalla, la parejita ha decidido, esta vez, hacer mutis por el foro). En “Eclipse”, Bella (Stewart) y Edward (Pattinson) tienen una relación sólida. Sin embargo, el tema del triángulo amoroso -la tercera pata es el licántropo Jacob (Lautner)- ya estaba flotando en “Luna Nueva”, el film anterior, y ahora está instalado. Y Bella se verá forzada a elegir entre su amor por Edward y su amistad con Jacob, sabiendo que su decisión puede desatar una batalla entre el vampiro y el hombre lobo.
Además, se acerca la graduación, y Bella deberá enfrentarse a la decisión más importante de su vida. Mientras la mayoría de sus compañeros están ocupados eligiendo a qué universidad irán el próximo año, ella decide estar con Edward, su amor, para siempre. Y se debate entre el pedido de él de casarse antes de que Edward acepte ser el que la trasforme en un vampiro y las consecuencias que estas elecciones tendrían para su vida, la de su familia y la de sus amigos. Nada resulta sencillo en la vida de Bella. Encima, en esta película, todos pelean por ella. ¿Qué la hace tan deseada? La misma Kristen Stewart la definió así: “Algunos pelean para matarla. Pero entre quienes la aman, creo que lo hacen por la forma en que ella pelea por lo que quiere. Bella es muy rara, es torpe, pero al mismo tiempo no se avergüenza de ser así. Por eso las chicas que leen el libro o miran la película se pueden sentir identificadas”.
El conflicto de especies con batallas incluidas merece su párrafo aparte, como en cada una de las películas de la saga. Hace su aparición un “ejército de neófitos”, léase vampiros convertidos recientemente, cuya fuerza, maldad y lujuria incontrolable de sangre es superlativa en los primeros meses de vida sobrenatural. Para enfrentarse a ellos, los Cullen (la familia de Edward) y la Manada de Lobos deben optar por dejar de lado sus históricos conflictos para proteger a Bella. Una vez más.

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